Ubicado en la orilla izquierda del río Mondego y ocupando una parte de la cuenca de la rivera de Cernache, el paúl es un pequeño humedal en que lo más característico de su cobertura vegetal está constituido por cañas, mimbreras y espadañas. En las tablas crecen el lirio amarillo y diversas hierbas endémicas crasuláceas y en las orillas, chopos y sauces.
Se trata de un promontorio rocoso, hoy ajardinado, cuyo nombre procede de la tradición según la cual el príncipe Pedro venía frecuentemente a este lugar, conocido hasta entonces como Piedra de los Vientos, para llorar en él la pérdida de su saudosa Inés.
Fue lugar de inspiración para poetas de la talla de José Régio, António Nobre y Eugénio de Castro. Hoy es un mirador desde donde se puede contemplar cómo va creciendo la ciudad con esas nuevas vías de comunicación que establecen otros límites para ella. Ubicado un poco más abajo de la Iglesia de San Antonio de los Olivares, esta cornisa de gredas conglomeradas favorecida por la inclinación hacia el Oeste de las diferentes capas del Triásico y por la erosión de la rivera de Coselhas, constituye un bonito balcón natural sobre el valle.
Inaugurado en julio de 2004, es un proyecto del Arquitecto Camilo Cortesão, encuadrado en el programa Polis Coimbra, que abarca las dos márgenes del río Mondego.