Con su origen en el siglo XVI, fue sufriendo diferentes obras de remodelación, siendo las de mayor importancia las realizadas a finales del siglo XIX para adaptar los antiguos espacios colegiales a residencia de los Condes de Ameal y las llevadas a cabo en el siglo XX para Palacio de Justicia.
Se conserva el claustro, iniciado en 1555, obra atribuida Diogo de Castilho. En el actual edificio destacan los enormes paneles de azulejos historiados que cubren las paredes del atrio de entrada y las de los dos pisos del claustro, cuyo autor fue Jorge Colaço.
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